Un refrigerador no frost bien sellado no debería acumular hielo visible. Cuando aparece una capa blanca en la pared del congelador, hay tres explicaciones habituales.
La más común es el empaque de la puerta vencido. Prueba el truco del billete: ciérralo atrapando un billete; si sale sin resistencia, el empaque ya no sella y está dejando entrar aire húmedo todo el día.
La segunda es el sistema de deshielo: resistencia, bimetálico o temporizador. Si alguno falla, la escarcha que se forma naturalmente en el evaporador nunca se derrite y termina bloqueando el flujo de aire hacia el refrigerador.
La tercera es el hábito de uso: puertas abiertas mucho tiempo, alimentos calientes o recipientes destapados aportan litros de humedad a la semana, sobre todo en climas costeros como Veracruz, Cancún o Mazatlán.
Descongelar el equipo por completo durante ocho horas resuelve el síntoma, pero si vuelve en menos de un mes hay una falla real que debe revisarse. Nunca uses desarmadores o cuchillos para picar el hielo: perforar el evaporador convierte una reparación menor en un cambio de sistema.
