La pregunta que más nos hacen es si conviene reparar. Nuestra regla interna es simple: si la reparación supera el 60% del precio de un equipo nuevo equivalente, casi siempre conviene reemplazar.
Pero el porcentaje no es lo único. Un refrigerador de doce años con compresor fatigado seguirá consumiendo más luz cada mes aunque se le cambie la tarjeta; una lavadora de tres años con la bomba quemada es una compra clarísima a favor de reparar.
Considera también la disponibilidad de refacciones. En México hay líneas descontinuadas cuyas piezas tardan semanas en llegar de importación, y ese tiempo sin equipo tiene un costo real para una familia.
Un factor que la gente olvida: el consumo eléctrico. Un refrigerador anterior a 2010 puede gastar el doble que uno con sello FIDE actual, diferencia que en tarifa DAC se paga sola en año y medio.
Nuestros técnicos están instruidos para decirte cuando no conviene reparar, aunque eso signifique perder el trabajo. Preferimos que vuelvas dentro de cinco años a que te cobremos hoy por algo que no vale la pena.
